jueves, 22 de enero de 2009


Akon Kawak, que traducida de la lengua Kechua significa, “El Centinela de Piedra”
No solo es la montaña más alta del mundo fuera del Himalaya y la más alta del Continente Americano. Para nosotros fue una dura experiencia, un sentimiento agridulce, y a su vez, una experiencia que tanto nos mostró. “las situaciones extremas, así como las grandes montañas, saben sacar lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros”
La espina quedo lastrada a mi corazón de alpinista, cuando a un día de la cumbre tuve que desistir de esta por graves complicaciones con la altitud, aun está latente. Juan, mi insustituible compañero de expediciones y aventuras, pudo coronar su cumbre y sollocear mi nombre desde la cima. – Pablito, esta cumbre va por ti.


“Por muy grandes que sean las montañas, jamás superaran la grandeza de los montañeros que luchan por ascenderlas”.

Ascensión a la Piramide de Carstensz 4884m.



Carsetensz no solo significó un logro más dentro de nuestra carrera alpinística, y una cima más dentro de nuestro ambicioso “Proyecto 7 Cumbres” en el que intentamos escalar la montaña más alta de cada uno de los Continentes. Esta expedición, una vez más, marcó un hito dentro de nuestras inquietas vidas, convirtiéndose en una de la aventuras más importantes e impresionantes que jamás hallamos podido vivir. De nuevo la montaña pasó a un segundo término. Una excusa perfecta para tener la oportuniada de conocer, unos paisajes alucinantes, una gente impresionante, una costumbres culturales desgarradoras, unas tribus ancestrales que viven ancladas en el pasado, un nuevo mundo que dábamos por perdido, y hace que nos sentamos de nuevo pequeños, indefensos e ignorantes ante un mundo que tanto tiene por mostrarnos.


"Hoy día su cima nos pertenece y nuestros corazones le pertenecen a ella".